martes, 23 de febrero de 2010

Mi estrella (al hijo que no nació)

Estabas hecho de pedacitos de sueños compartidos con la luna y cosidos con hilo de esperanza. Estabas hecho de cachitos de presagios y certidumbres que até con una enorme cinta de cariño. Estabas hecho de deseos ocultos y callados, de secretos jamás compartidos por miedo a romper el hechizo. Estabas hecho de ilusiones guardadas en un frasquito escondido en el diván de mi corazón.

Estabas entre esos millones de estrellas que colgaban del cielo y cada noche, como una minúscula lamparita, te encendías iluminando mis impacientes horas de espera.
Como si te acercaras con diminutos pasos, sentía tu destello cada vez más cercano, y yo, intuyéndote ya en mí, te alimentaba en secreto con toda esa ternura desconocida que me invadía y te arropaba con el manto de un amor nuevo que me desbordaba.
Si cerraba los ojos, sabía que brillabas solo para mí.

Vivías ya en mi mente y cuando, al fin, te cobijé en mi vientre, tuve la certeza de que le había robado al cielo una estrella porque el cielo toqué con las manos.
Se obró el milagro de la vida y te la entregué con los brazos y el alma abiertos y tú, sin saberlo, llenaste de magia la mía. Por un tiempo, tu corazón y el mío latieron al unísono y en mis sueños, dibujé tu cara, pronuncié tu nombre y aspiré el olor de tu piel.
Aún siendo poco más que nada ya lo eras todo para mí.

Pero todo el amor que para ti guardaba no fue suficiente para poder retenerte conmigo. Se quebró la magia, se apagó tu luz y tú, mi estrella bajada del cielo, dejaste de brillar para siempre.
El frasquito de mi corazón se rompió en mil pedazos, la pena me anegó el alma y lloré todos los besos que ya nunca te podría dar con lágrimas amargas que sabían a esperanza rota y a sueño perdido para siempre. Mis manos, aún sin haberte llegado a tocar, jamás estuvieron tan vacías.
Los días se hicieron noche y las noches se volvieron negras, frías y oscuras. Faltabas tú para alumbrar el cielo. Y sin ti, no había cielo.

Tuvo que pasar mucho tiempo para que volviera a encontrarte en el firmamento, para que reconociera el fulgor de tu brillo y para que comprendiera que ese es el lugar que le corresponde a las estrellas, diminutas lamparitas que alumbran las noches y escuchan nuestros deseos. Y allí habías vuelto tú para escuchar el mío y para convertirlo, al fin, en una maravillosa realidad.

Tú fuiste mi sueño inalcanzable, mi estrella fugaz. Pasaste por mi vida como un soplo, fuiste parte de mí por un brevísimo espacio de tiempo pero me dejaste, para siempre, la huella de tu paso y el brillo, fugaz, de una estrella.

Safe Creative #1005116263997

12 comentarios:

Taty Cascada dijo...

Bienvenida mi querida amiga, retornas a tu espacio, a tu casita virtual...
Esa estrella amiga mía, siempre está, siempre. Las estrellas a veces nos guiñan sus ojitos y nos desafían con sus luces, pero brillan en lo alto para nuestros ojos, sin nuestra mirada las estrellas no tendrían sentido.
Besitos, y un fuerte abrazo.
Taty

Núria dijo...

Tatiana querida,esa estrella que se apagó es el hermano que no le pude dar a David (la estrella que alcancé)...
Tan menudo debía ser y cuanto le quería ya...
Cariñitos y un fuerte abrazo, amiga!
Núria

Mª Pilar dijo...

Es entrañable lo que has escrito y ¿Sabes? nunca se pierden del todo, mientras los tengamos en nuestro corazon.
Un beso

Pilar

Mª Rosa dijo...

Hola Nuria, es un gusto volverte a leer. Un poco triste tu escrito de hoy, tiene que ser muy duro perder a un hijo, se ponen tantas ilusiones y se les quiere tanto desde el momento en el que sabes que lo tienes dentro de ti, que perderlo tiene que ser un dolor muy grande.

Me ha emocionado la ternura y el amor que desprende tu escrito, seguro que esa estrellita nunca se apagará porque tú con tu amor la das fuerza para que siga brillando.

Un abrazo grande
Mª Rosa

Núria dijo...

Es cierto, Mª Pilar. De alguna manera siempre permanecen vivos mientras lo estén en nuestro corazón.
Gracias, guapa, por tu visita.
Un fuerte abrazo!
Núria

Núria dijo...

Mª Rosa, siempre estará vivo en mí, es cierto. Pero aún hoy, después de muchos años, duele el recordarlo.
Gracias, guapísima, por tu visita y tu comentario.
Un besote!
Núria

karla dijo...

Me ha emocionado, es realmente hermoso. Cuando las palabras brotan del corazón, nunca fallan.
Abrazos, karla

Núria dijo...

Querida Karla, el corazón nunca se equivoca, el corazón es sabio y solo dice la verdad. Sea dolorosa o no. En este caso lo fue, y mucho.
Muchs gracias por tu visita y tu comentario. Celebro que te haya gustado.
Un abrazo,
Núria

Amelia dijo...

Estos momentos tan tristes nadie los puede comprender, solamente quien lo vive o lo ha vivido.
Petonets Amelia

Núria dijo...

Amelia, y muchas veces resulta casi imposible transmitir con palabras lo que se llega a sentir.
Gracias por visitarme y molts petonets, guapa!
Núria

lunademaria dijo...

niña,no encuentro palabras que puedan expresar lo que he sentido al leerte dejame darte un abrazo y una frase que yo no se si alguien la escribió antes que yo la hiciese mia , pero así lo sentí y así lo escribir .

por muy pequeña que sea una estrella siempre formará parte de este universo ............. tu estrella y la mía

un abrazo muy fuerte

lunademaria

Núria dijo...

Lunademaría, recibo tu abrazo con todo el cariño que en él me transmites.
La frase me ha dejado a mí sin palabras y la haya escrito quien la haya escrito, yo la hago tuya.
Muchas gracias por utilizar ese billete de vuelta a mi blog! Como te dije, sus puertas están abiertas de par en par para tí.
Un abrazo muy fuerte también para tí!
Núria